Por Juan Carlos Hurtado Ochoa

Medios de comunicación de Antioquia somos culpables de la subida de ego que tiene hoy el abogado Martín Emilio Cardona.

Se le abona que ha ganado procesos de nulidad electoral y pérdida de investidura de concejales, diputados y congresistas, cuando los abogados aquí no trabajaban esos temas porque no daban plata y eran apuestas aburridoras. Sin embargo, sembró y está recogiendo, y eso es bueno.

Lo malo, es que ya no se le puede debatir nada porque se cree el dueño de la verdad no solo en lo jurídico, sino hasta en lo informativo quiere dar línea. ¡Qué tal!

Una vez se conoció el fallo de tutela en primera instancia del Juzgado Octavo Civil Municipal de Oralidad de Medellín que no concedió levantar medida provisional (prohibición de votar) de los concejales Nataly Vélez, Albert Corredor, María Paulina Aguinaga, y Lina García Gañán, el colega Cardona se enojó con nosotros porque consideramos que los argumentos de la decisión tienen buen sustento.

Lo que pasa es que perder (así en primera instancia es maluco y más cuando los medios lo tienen tan crecido) y quería dar golpe de opinión que por ahora no le favorece.

El juez explicó varias cosas que son importantes: que la tutela es residual, es decir, que procede cuando no existe otro medio;  que en la acción no se probó daño irremediable para los concejales, que como se trata de una sanción basada en estatutos de un partido, la vía es acudir al Consejo Nacional Electoral, y luego al Consejo de Estado, y que no se violó debido proceso, porque los corporados tienen la oportunidad de defensa pero con restricciones preventivas como no votar para evitar nuevas situaciones alrededor de la investigación.

Entendemos la rabia de Cardona, porque la tutela es rápida, e irse a otras instancias implica más tiempo y los concejales de manos cruzadas porque no pueden votar con una sanción extensa.

Le sugiero respetuosamente al abogado Martín Cardona que no dañe lo construido con sus buenos resultados en materia de demandas electorales, tratando de dictar cátedra en derecho y hasta en periodismo, porque tanto en lo primero como en lo segundo hay libertad de opinión y como dice un colega: que cada quien cargue su muerto. Ojalá le vaya bien en segunda instancia.

Aunque el penalista Iván Cancino González dice: “abogado  que no pierde casos es porque no litiga, o solo hace procesos ejecutivos”.