El asistente de un concejal de Medellín estacionó mal el carro durante unos segundos en inmediaciones de la Alpujarra y cuando llegó, un agente del tránsito ya estaba listo para imponerle la infracción.

El infractor llamó por celular al concejal y le pasó al guarda para evitar la sanción. Cuál fuera la sorpresa del agente cuando el corporado le dijo: “¡Si mi asistente cometió una falta sanciónelo, que la ley es la ley y hay que cumplirla!”.

El guarda quedó mudo, porque pensó que se repetiría el episodio del congresista sucreño Eduardo Carlos Merlano, quien en Barranquilla pretendió burlar la ley con el cuento de que había sacado 50 mil votos.

El asistente del concejal, además de pasar la pena, ya sabe que no debe nuevamente incurrir en ese tráfico de influencias que a las autoridades no les gusta para nada.

También supimos que el secretario de Movilidad, Omar Hoyos Agudelo, se pone iracundo cuando le hacen ese tipo de intrigas amigos o funcionarios.

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