El diputado Rodrigo Mendoza Vega, le cuenta al periodista Juan Carlos Hurtado, que debe existir una segunda instancia para los congresistas, pero no revivir la inmunidad parlamentaria.

Por Juan Carlos Hurtado Ochoa

Medellín. No sabemos si fue una cortina de humo la que lanzó el ministro de Interior y de Justicia, Fabio Valencia Cossio, cuando propuso revivir la inmunidad parlamentaria, o si se trae algo entre manos, porque de bobo no tiene un pelo y en política es un gallo requetejugado.

Si quería levantar polvareda lo logró. Sin embargo, en algo si tiene razón, y es que no es justo que un parlamentario sea investigado, detenido en un show como un ladrón, y luego absuelto sin poder volver a la curul y con la imagen hecha pedazos, como ha ocurrido con algunos congresistas antioqueños.

Creemos que la justicia debe operar, pero independientemente de lo que haya hecho un congresista, es importante que puedan tener la posibilidad de acceder a una doble instancia para que ese sindicado tenga herramientas suficientes en su defensa. Si es condenado, eso ya es otra cosa, y el castigo debe ser ejemplar.

Es importante recordar que hay parlamentarios detenidos por declaraciones de personas que bien podría estar haciéndoles el mandado a otros.

El representante a la Cámara, Carlos Arturo Piedrahita Cárdenas, es partidario de revisar la doble instancia, porque el en carne propia está viviendo lo que pasó con su amigo y colega Guillermo Gaviria Zapata. Hoy está absuelto, pero con difíciles posibilidades de recobrar su imagen.

Los diputados Juan Diego Gómez Jiménez y Rodrigo Mendoza Vega, le dijeron a GRAN CIUDAD, que también están de acuerdo con la doble instancia, porque muy probablemente ellos serán congresistas y desean gozar de una justicia seria y oportuna.

Lo único claro es que Colombia sigue siendo un país donde los chismes y comentarios hacen tanto daño que hasta las altas cortes caen en el juego.

Como decía Rojas Pinilla: “Lo malo del chisme es que muy difícilmente se recobra el buen nombre”. Y tenía razón, porque es como aplastar una flor y luego tratar de armarla nuevamente. Nunca quedará igual.

Sólo Valencia Cossio nos desmostrará en el futuro qué se traía entre manos cuando propuso revivir una opción ya mandada a recoger.

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