Por Juan Carlos Hurtado Ochoa

Medellín. El concejal Jesús Aníbal Echeverri Jiménez fue honesto consigo mismo y con los 8 mil electores que confiaron en él. Por ello, decidió en las últimas horas no aspirar a la Cámara y concluir el trabajo para el que fue elegido.

El concejal dejó de lado el ego, las vanidades y la ambición que ocasionan la posibilidad de escalar posiciones sin cumplir los ciclos propios de la política. Su decisión no significa que sus colegas y diputados que estén aspirando hayan tomado el camino equivocado, pero si sienta un precedente sobre el auto análisis que deben hacer antes de postular sus nombres a otras corporaciones de elección popular.

Echeverri Jiménez le dijo a GRAN CIUDAD: “Quienes me eligieron me pidieron que siguiera el trabajo iniciado como concejal y más adelante sí postularme para la Cámara. Eso para mí fue suficiente, pues no tengo jefes políticos y me siento más por fuera de Colombia Democrática que adentro”.

Es importante recordar que Echeverri Jiménez ha sido un retador en política. Cuando se lanzó por primera vez al Concejo, sus jefes Mario Uribe y William Vélez Mesa, le dieron la espalda. Los resultados: él ganó y el candidato de los mencionados perdió.

En las últimas elecciones pasó de 2 mil votos a 8 mil, y ahora deja claro que no le hace caso a jefes políticos, sino al sentir de una comunidad que hoy le pide que siga en el Concejo.

Pero hay excepciones. El diputado Juan Diego Gómez Jiménez, por ejemplo, tiene otro panorama. Su tío, el representante a la Cámara, Pedro Jiménez Salazar, va de salida porque lleva muchos años en el Congreso y quién mejor que Gómez Jiménez para seguir el proyecto político. En esas condiciones la aspiración del diputado tiene toda la validez del mundo.

A su turno el diputado Rodrigo Mendoza Vega aspiró a la Cámara y no salió, pero empujo a William Vélez y Mario Uribe. Habrá que esperar qué pasa en esta ocasión. El diputado Juan Esteban Villegas Aristizabal quiere también ser representante y busca tener el apoyo de buena parte del oriente antioqueño.

En conclusión, para concejales como Jesús Aníbal Echeverri Jiménez, no fue necesario que surgieran inhabilidades porque él mismo tomó el camino que consideró más adecuado: terminar su período en el Concejo.

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