El senador conservador Juan Diego Gómez Jiménez fue víctima de la buena fe que a veces se le da a los asistentes. Tuvo que reconocer que algunos miembros de su UTL habrían copiado información del Rincón del Vago para elaborar un proyecto que ya fue retirado.

Al congresista le tocará vigilar a sus asistentes como pelaos chiquitos y revisarles hasta las comas para que no lo hagan quedar mal. Eso es lo aburridor de delegar funciones.

También deberá ser más juicioso a la hora de entregar a otros la responsabilidad de algunas tareas, porque él es quien que pone la cara.

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