Por Juan Carlos Hurtado Ochoa

Medellín. La imagen del Congreso pasa por uno de sus peores momentos en la historia. Lo grave es que hasta los periodistas que llevan varios años cubriendo la actividad política allí, lucen decepcionados aunque surjan escándalos noticiosos por cuenta de la parapolítica y la farcpolítica. Algunos, como Antonio José Caballero, añoran otros tiempos en los que el Congreso gozaba de mayor legitimidad y propuestas serias.

La opinión pública es la más decepcionada, porque termina un período legislativo sin mayores resultados así el Gobierno convoque a extras. Proyectos como la Reforma Política, el Referendo, y la Reforma Financiera, por citar algunos ejemplos, ocuparon toda la agenda para alimentar las vanidades de algunos miembros del Gobierno, incluyéndose el mismo Presidente, que no ha sido capaz de decir si aspira, dejando la sensación del niño que espera que la mamá le ruegue para recibir un regalo.

Representantes a la cámara uribistas como Omar Flórez Vélez, le confirmaron a GRAN CIUDAD, que efectivamente este período legislativo se perdió con tantas trabas en las iniciativas, y recientemente con las recusaciones que terminaron de enrarecer el ambiente para la ya desgastada imagen de los congresistas.

Flórez Vélez también reconoce que lo que pudo ser una buena Reforma Financiera, se convirtió en una medida sin fuerza, desde que el defensor del cliente quedó nuevamente en manos de la Superfinanciera. Es decir, el Yo con Yo.

El parlamentario también consideró que el presidente Uribe le terminó de poner el moño al regalo, al anunciar más impuestos para continuar una seguridad democrática, que pudiese demandar menos costos si se hubiese invertido más en lo social antes de la crisis actual.

Quienes le han sacado mayor provecho a esta etapa congresional son los miembros de la oposición. El representante a la cámara, Germán Navas Talero, demostró que hace lo que quiere y pudo poner en entredicho a más de 80 de sus colegas ante la Corte Suprema de Justicia.

El Gobierno les dio “papaya” a los opositores, y estos aprovecharon la desesperación de éste, al querer forzar procesos violando elementales normas de ética que obviamente se tornaron evidentes como la salida fallida del presidente de la U, Luis Carlos Restrepo, con su recusación.

Independiente de si hay o no extras, los congresistas deben aprovechar las vacaciones para reflexionar, porque ahora viene la contienda política y los ahí electores aprovechan para pasar factura.

Y mientras esto cambia, colegas como Antonio José Caballero, esperan que el Congreso vuelva a ser epicentro de importantes debates que le ayuden al país y no a unas cuantas personas ávidas del poder vitalicio.

No en vano un importante analista político internacional dijo que Uribe no se diferencia mucho de Chávez y Correa, en lo que a sus vanidades personales se refiere. Tenga o no tenga razón, el plato está servido para el análisis.

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