Por Juan Carlos Hurtado Ochoa

Medellín. “¡Qué belleza, asumen proyectos grandes y cuando ven que les falta plata, ahí sí que la Alcaldía se meta la mano al bolsillo. Eso si que no!”, fue la reacción de un alto funcionario de la Secretaría de Obras Públicas Municipales cuando le preguntamos si estaba de acuerdo con la propuesta de la Gobernación para que entre en la construcción del túnel de oriente.

La obra tiene un costo cercano a los 800 mil millones de pesos y, como está ocurriendo con Pescadero Itüango, se necesitan más socios para que se pueda cumplir.

El diputado César Eugenio Martínez Restrepo dice que no tiene coherencia que el gerente del IDEA, Álvaro Vásquez Osorio, protagonice un enfrentamiento con el gerente de EPM, Federico Restrepo Posada, en la compra de acciones de Pescadero, e invite al Municipio para que apoye económicamente la construcción del túnel.

Desde hace 44 años se viene estudiando la ejecución de la obra, pero actualmente hay cuatro vías de acceso muy buenas al Oriente, lo que hace suponer que el proyecto sobra. Se trata de la doble calzada de las Palmas, la doble calzada Medellín Bogotá, la vía por Santa Elena y la Loma del Escobero por Envigado.

Con ese argumento el diputado Alfaro Martín García asegura que por ahora es mejor aplazar el proyecto y agrega que el túnel beneficiaría básicamente a quienes tienen finca de veraneo en Llano Grande.

También explica que el túnel no tiene una repercusión nacional importante porque sólo comunica con el Oriente, mientras que hay otras zonas de Antioquia que no cuentan con dobles calzadas.

Para el corporado tampoco es clara la financiación del proyecto y eso le causa mucha inseguridad de que haya éxito en el mismo.

El gerente de Concesiones Aburrá Túnel de Oriente, Rodrigo Caicedo Villegas, expresó que la financiación se hará por el sistema de peaje, aportes de la Gobernación y posiblemente de la Nación. No mencionó cantidades definidas.

Considera que la obra sí es necesaria para disminuir los costos de transporte hacia el aeropuerto José María Córdova y agregó que a futuro la doble calzada Las Palmas se convertirá en una vía urbana y por ello hay que tomar medidas prontas.

El concejal e ingeniero civil Federico Gutiérrez Zuluaga opina que el Municipio sí debería jugarle a la obra como lo hizo con el proyecto Vías de la Montaña. “Si queremos desarrollo hay que pensar en grande y trabajar de manera conjunta”.

Después de la herida abierta entre la Gobernación y el Municipio por la puja en la compra de las acciones de Pescadero, es muy probable que muchas megaobras tengan que esperar. A menos que entre un conciliador válido para que las dos administraciones se pongan de acuerdo y dejen demarcado un derrotero para los futuros mandatarios, o sino tendrán que pasar muchos años para que Hidrohitüango y túnel de Oriente se materialicen algún día.

UN SOCIO NECESARIO

Nadie niega que el gobernador Luis Alfredo Ramos Botero ha querido mostrar una agenda distinta de trabajo emprendiendo retos como las megaobras que acabamos de mencionar. Sin embargo, el gran pecado que a lo mejor han cometido algunos de sus colaboradores es medir el pulso con la Alcaldía de Medellín que debería ser su gran aliado.

La Alcaldía es un socio de vital importancia. Maneja una chequera jugosa por cuenta de Empresas Públicas de Medellín. Las calificadoras de riesgos casi siempre le otorgan buenas notas y se puede dar el lujo de hacer malos negocios porque cuenta con un colchón bien jugoso.

El presupuesto de Medellín anualmente puede estar por los 3 billones de pesos y el de la Gobernación también. La diferencia es que el Municipio, como dijimos, tiene mayor capacidad de maniobra con EPM, mientras que el Departamento recibe recursos por concepto de transferencias y sus inversiones son más amarradas.

Mejor dicho, y hablando en plata blanca, la Gobernación necesita de la Administración Municipal para lograr la construcción de Pescadero y del túnel.

La pregunta del millón es: ¿Cómo harán los mandatarios para dejar las diferencias políticas de lado y jugársela por la región?

La ventaja la tiene el acalde Alonso Salazar Jaramillo porque él no se ideó estos proyectos, en razón de que ya tiene bastantes chicharrones en la ciudad para resolver.

Así que el camino más fácil para que la Gobernación salga de ese túnel sin salida es enderezar las relaciones.

Vásquez Osorio ya dio un paso recientemente hacia ese fin, pero parece que Salazar Jaramillo necesita que le rueguen un poquito, como cuando la novia está brava y hay que reconquistarla. ¿Y cómo?, es una buena pregunta. Talvez después de la subasta de junio para el proyecto de Pescadero.

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