A Liliana Rendón no le perdonan algunos sectores que tenga a familiares trabajando en la administración departamental, como el caso de su hermano John Fredy Rendón Roldán en el Dapard.
Por Juan Carlos Hurtado Ochoa

Medellín. Lo primero que muchos hombres, como quien les escribe, podría pensar de esta mujer a primera vista es: “muy bella sí es, seguramente por eso ha escalado tan rápido en política”. Sin embargo, al entablar una conversación con esta rubia despampanante de Itüango, población donde no propiamente pululan los ‘monos’ de ojos azules, la impresión inicial cambia.

Se trata de la aspirante al Senado por el Partido Conservador, Liliana Rendón Roldán, quien padece el fenómeno de las estrellas de cine: comentarios de la gente a favor y en contra, campañas de desprestigio, y exageraciones macondianas. Mejor dicho, se debate entre amores y odios.

En diálogo que sostuvimos con ella recientemente, descubrimos que buena parte de su imagen se ha fundamentado en un esfuerzo personal que no admite el no como respuesta, la ayuda de sectores determinantes, un carisma para atraer, sin mencionar sus atributos físicos, y enemigos, que buscando acabar con sus metas, más bien las fortalecen.

Rendón Roldán reconoció por ejemplo, que el año anterior las presiones que recibió para apoyar el referendo fueron muchas. “Tuve que sacar la batería de mi celular para que no me insistieran altos líderes del Gobierno a fin de que mi voto fuera positivo. Nunca sentí tanto interés por mi voto. En un momento que iba a salir del recinto de la Cámara una mujer me atajó bruscamente y me preguntó para dónde iba. Yo le respondí con rabia si es que no podía ir al baño”, expresa esta mujer que habla con gran desparpajo y sinceridad.

Ese no al referendo inicialmente le representó algunas angustias con simpatizantes y hasta con familiares. “Un día el papá de mi primo el concejal Carlos Andrés Roldán preguntó si es que me había vuelto loca, y así mucha gente. Pero ahora con la decisión del magistrado Sierra Porto comienzo a sentirme más tranquila con los principios que he defendido”.

Agrega que los decretos de la emergencia social también le dan la razón y por ello prefiere irse contra la corriente cuando toca hacerlo.

“La Monita”, como algunos le dicen cariñosamente, manifiesta que su campaña al Senado no ha sido fácil. “Dardos y ataques vienen de todos lados. La reciente división que tuve con el diputado Alfaro Martín García ha sido una situación difícil, porque ahora él llega a todos lados tratando de acabar con mi nombre, pero afortunadamente no ha podido”.

A ella le endilgan que maneja la Gobernación a su antojo, que no se sabe dónde va a ubicar a tanta gente con las decenas de hojas de vida supuestamente recibidas. A esto responde que la envidia es una cosa muy complicada, “algunos sectores no aceptan que el Gobernador tenga aprecio por el trabajo que desempeño y por eso surgen muchos chismes”.

Sus ganas de trabajar la han llevado a que hoy alcance 123 municipios recorridos con sus propuestas destinadas a la defensa de la niñez. “Aquí no se trata de elegir a reinitas, es necesario demostrar con iniciativas las intenciones de llegar al Congreso”.

Quienes la conocen en los círculos políticos aseguran que ella a lo mejor no maneja la prosa de otros congresistas o expresiones rebuscadas, pero cuando se propone una meta la logra cueste lo que cueste. De ahí que muchos confíen en que después de Senado llegue a la Gobernación de Antioquia. Ella también confirma esta posibilidad.

Contrario a los ataques de los que es objeto, habla bien de sus contendores. “Eugenio Prieto, Carlos Mario Montoya, Gabriel Zapata Correa, Jaime Restrepo Cuartas y Germán Hoyos Giraldo, me parecen personas con opción de poder. También Olga Suárez Mira. Además de otros nombres”.

Durante el diálogo con la candidata también tuvimos la oportunidad de ver un vídeo que consigna algunos de los recorridos más importantes que ha hecho en campaña, y definitivamente se observa que no es desagradecida con su tierra Itüango, por el calor humano con el que la recibe la gente allí y en otras regiones.

Tal vez lo que muchos hombres no soportan es que detrás de ese rostro angelical exista una mujer que hable de tú a tú con cualquier persona, sea del género que sea y el ego masculino a veces no permite esos liderazgos. Cuando ella era concejal de Medellín y aspiró a la Cámara, tuvo problemas con quien la reemplazó, Carlos Chaparro, quien luego se adueñó de la curul en la corporación y no aceptó directrices de Rendón Roldán.

Y mientras esta mujer combina las labores de madre y política, sigue organizando agenda y caminando delante de sus colaboradores con ideas y propuestas, mientras otros planeen cómo destruirla.

Entre tanto para nosotros, después de un largo rato de charla amena con ella, ha cambiado la percepción inicial que teníamos. Seguramente llegará al Senado y no faltarán las acusaciones de quienes piensan que las cosas caen del cielo. Nada es gratuito, hay que trabajar.

Finalmente comprendimos que las apariencias engañan, que además de ser una mujer bella por fuera también lo es por dentro. Aunque tiene sus errores como todo ser humano. Y como dicen por ahí: que hablen bien o mal de uno, pero lo importante es que hablen.

Y así seguirá entre amores y desamores.

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