Por Juan Carlos Hurtado Ochoa

En las últimas contiendas a la presidencia el nombre del ex gobernador Luis Alfredo Ramos Botero sale a relucir. Sin embargo, su situación judicial está aún sin definirse casi 7 años después por parte de la Corte Suprema, y prefiere estar trabajando tras bambalinas en materia política y disfrutar de sus nietos, antes que volver a postularse en el 2022.

Su hijo Esteban Ramos Maya, de quien se dijo era el verdadero heredero político de la familia, no pudo relucir porque el aval para senado en su momento se lo dieron a Alfredo Ramos Maya (nunca fue muy claro del porqué) y para colmo de males en diciembre del año anterior, se conoció que la Fiscalía General de la Nación, ante la juez cuarta penal Municipal con función de control de garantías de Bogotá, le imputó el delito de cohecho.

Ramos Maya es señalado de intentar presionar, con la compra de un tiquete a un fiscal que, en ese momento, investigaba a un exparamilitar que había declarado en contra de Luis Alfredo Ramos Botero, por haberse reunido con jefes paramilitares hace unos años.

El vuelo era para que el fiscal José Umbarila viajara a Medellín a presentar un preacuerdo por falso testimonio contra el exparamilitar Areiza. La Fiscalía se basó en una conversación del celular de Leonardo Pinilla, quien está sentenciado por el cartel de la toga y era abogado defensor de Luis Alfredo Ramos. Allí encontraron que éste gestionó un tiquete que compró Ramos Maya para que viajara de Pereira a Medellín.

Así las cosas, el concejal de Medellín, Alfredo Ramos Maya, es quien tiene las banderas del Ramismo para postular aspirantes al Congreso el próximo año, rodear un candidato presidencial, y revisar alcaldía y gobernación en el 2023 haciendo coaliciones.

La tarea del heredero es compleja, pues cuando aspiró a la alcaldía de Medellín tuvo algunas diferencias con miembros de su equipo. Fueron conocidos los roces con el candidato a la Gobernación, Andrés Guerra Hoyos, por encuentros en Medellín de líderes que estarían con Aníbal Gaviria Correa, y su pelea con el alcalde Daniel Quintero Calle, no ha tenido los frutos esperados, al menos en las denuncias.

Una vez asumió la curul en el Concejo, por el Estatuto de Oposición, la bancada no le copiaba porque estaba esperando las dádivas de la administración. En el 2020 prácticamente estaba solo en la oposición.

Ramos Maya tendrá que demostrar que puede tener el garbo de su papá quien ocupó todas las dignidades en política, salvo la de presidente, porque cada que asoma la cabeza algo judicial pasa.

Alfredo Ramos Maya puede mejorar algunos aspectos como su temperamento y ego (dicen quienes lo conocen) y construir un proyecto político a largo plazo como lo hizo su padre con gran tino y perseverancia. Es joven. Tiene tiempo.