Uribe vuelve a pedir la ayuda de su amigo Arboleda Palacio.

Por Juan Carlos Hurtado Ochoa

Medellín. Los errores son para enfrentarlos y corregirlos dice Uribe cuando él o uno de sus subalternos la embarra. ¿Pero será que la llegada del representante Óscar Arboleda Palacio a la presidencia de la Comisión Primera de la Cámara, servirá para quitarle el desengaño al senador Gabriel Zapata Correa y buena parte de su equipo?

Se dice que cuando una flor se destruye y se vuelve a armar nunca quedará igual. Es posible que eso esté pensando el senador Zapata Correa, y Uribe quiera organizar las cosas con Arboleda Palacio en la presidencia de la comisión más importante: la de asuntos constitucionales.

Desde el bochornoso 20 de julio Uribe ha tratado de enmendar las cosas y de paso salvar el referendo. Rápidamente comenzó a mover sus fichas tocando el corazón de su amigo de vieja data Óscar Arboleda Palacio, quien goza del aprecio tanto de los gobiernistas como de la oposición. Ese es un buen punto para conciliar. Sin embargo, nadie sabe qué tan dolido esté Zapata Correa y el mismo gobernador Ramos Botero como para olvidar que nada pasó y que Fabio Valencia Cossio es un santo.

Uribe le midió el aceite muy tarde a la coalición creyendo que con la provocación al senador de Alas no pasaría gran cosa, pero el olfato le falló.

Con Arboleda Palacio hasta los miembros de la oposición quedan relativamente tranquilos por tratarse de un hombre serio y sin vanidades. Es más, después de ser con éxito presidente de la Cámara el año anterior, su anhelo más cercano era volver a las aulas de la universidad de Antioquia para sumergirse en los albores de la filosofía y sus misterios.

Algunos se cansan de hacer componendas para llegar a los cargos, y a otros, como Arboleda Palacio les tienen que rogar, porque así lució cuando le hicieron la petición en Palacio al mejor estilo de una misión independista: “Arboleda, estamos sin soldados, salve usted de la Patria”.

Y Arboleda como el hombre de retos que es, aceptó. Ojalá no sea un chicharrón para alguien que estaba relativamente tranquilo disfrutando tal vez su último período legislativo.

Muy contento con esta decisión debe estar el representante liberal Carlos Arturo Piedrahita Cárdenas, quien es feliz tomando los últimos vuelos de la noche de los miércoles en Bogotá con Arboleda Palacio, para entre chistes y anécdotas, arribar al José María Córdova con los rostros cansados de reír, o de llorar…

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí