Me dio nostalgia de periodista ver una emisión del Informativo de Antioquia de 1997 que transmitieron nuevamente por Teleantioquia, cuando sonó la posibilidad de privatizar a Empresas Públicas de Medellín, iniciativa que tuvo el alcalde Sergio Naranjo Pérez y el Concejo de la época impidió.

Nostalgia, porque el colega Róger Vélez Castaño dirigía ese espacio periodístico y acompañado por otra serie de buenos reporteros hacían entrevistas de rigor, sin temores, con cuestionamientos de peso y se notaba el respeto de la dirigencia antioqueña por la prensa.

Lamentablemente hoy la situación es muy distinta. Los periodistas trabajamos con temor de que nos echen de las empresas si no informamos lo que conviene a quien paga el sueldo.

Qué lástima que hoy nuestros canales regionales estén destinados más un periodismo de corte institucional. Eso no es malo, lo malo es que no haya diversidad de información. Toda debe caber.  Pero eso no ocurre. Tal vez los periodistas ahora somos menos arriesgados que en 1997. Tal vez la necesidad de un salario y de mantener una familia nos volvió vulnerables.

A los comunicadores nos enseñaron que debemos educar, informar,  recrear, y generar opinión, entre otros principios, pero en muchos casos parece que estamos conjugando los verbos ocultar y maquillar. Esto tiene que cambiar.

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