-Una carta que nos escribió el artista Jorge Wolff la queremos compartir con ustedes para que sepan lo que sienten las personas dedicadas al  teatro costumbrista:

Para Gardel veinte años no eran nada, para Jorge Wolff veinticinco años son una experiencia enriquecedora, son la justa medida de tiempo para medio imponer una idea de lo que ha sido el costumbrismo antioqueño en una de las obras más populares de don Tomás Carrasquilla: En la diestra de Dios Padre, que sin proponérselo una tarde de febrero del siglo pasado estrenó gracias a que Comfama y Comfenalco creyeron en esta propuesta artística del cuento de Carrasquilla, puesto en escena como monólogo por el actor Jorge Wolff y que estas Instituciones presentaron para sus afiliados en sus respectivos auditorios.

No ha sido fácil, el apoyo institucional ha sido muy luchado, y muy escaso, desgraciadamente quienes manejan la cultura en nuestro medio no creen es sus artistas, ni en sus propuestas culturales, aquí por desgracia no se cree sino en todo lo foráneo, es ley para triunfar en Colombia ser extranjero, mi trabajo como actor ha tenido reconocimiento por quienes conocen el oficio y saben las dificultades enormes con las que se tropieza quien pretende vivir de su trabajo, cincuenta y dos años de vida artística, veinticinco de ellos llevando el monólogo a los más alejados rincones de la patria, en las más humildes escuelitas, pero también en las más grandes y reconocidas universidades del país; los grandes teatros han tenido en cartelera en la Diestra de Dios Padre, interpretada como monólogo por Jorge Wolff.

El Vigésimo tercer Festival Internacional de teatro de Manizales, me reconoció triunfador, también triunfé en el teatro Native de la ciudad de New York, y en el auditorio Sumix en Boston masachussetts, más fresco está su presentación en el Centro  Cultural Coyoacanense de México D.F. el pasado mes de septiembre donde además de En la diestra de Dios Padre, también estrené los cuentos de Rafael Pombo para los hijos de padres colombianos residentes en esa ciudad.

En estos veinticinco años de permanente actividad he sido fiel al maestro Carrasquilla, al contar su cuento tal y como él lo concibió y escribió, ¿pues quién puede ser tan necio para corregirle la plana a nuestro más grande  escritor?

Seguiré llevando está historia a la mayor cantidad de poblaciones, municipios y ciudades que por medio de este trabajo artístico quieran conocer lo que era el campesino antioqueño, elemental y sencillo, temeroso de Dios y respetuoso de los hombres, hasta mi último aliento, hasta que Dios me saqué el ficho y tenga que entregar los pocos trebejos que poseo.

Atentamente

Jorge Wolff

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