mauricio-lizcano-el-heraldoAunque en la anterior edición dijimos que el presidente del Fondo Nacional del Ahorro, Augusto Posada Sánchez, no estaba de pelea con el presidente del Senado, Mauricio Lizcano, los rumores sobre una distancia de grandes proporciones fue confirmada en Pregunta Yamid de CMI el jueves 22 de septiembre.

Por eso el adagio popular de que no hay peor enemigo que quien ha sido el mejor amigo, cobra especial relevancia en esa relación política de quienes fueran uña y mugre para proyectos comunes en lo regional y nacional.

La razón para que esa relación haya volado en mil pedazos obedece a que los intereses de ambos líderes están en Antioquia.

En los recovecos políticos se dice por ejemplo, que Posada Sánchez y Lizcano quieren ser ministros, gobernadores de Antioquia o alcaldes de Medellín. Esos sueños incidieron para que Lizcano viera al presidente del Fondo Nacional del Ahorro no como hombre de confianza en la región, sino como el contendor a vencer en el mediano plazo.

Tal es la incomodidad del presidente del Senado, que habría insistido en distintas ocasiones para que el Gobierno Nacional retire del cargo  a  Posada Sánchez  y nombre a alguien que le siga sus caprichos.

No es la primera vez que Lizcano arma sus pataletas cuando quiere obtener algo. En desayunos en Casa  Nariño, siendo representante a la Cámara, incomodó al mandatario Juan Manuel Santos porque no disimulaba sus ganas desmedidas de burocracia.

Tampoco pasó inadvertida su presión a un dirigente antioqueño que desempañaba importante cargo en la Contaduría General de la Nación, quien no quiso ascender a la esposa de Lizcano porque carecía de requisitos sobre una especialización que habría realizado en España y tuvo que renunciar.

Para nadie es un secreto que aunque Lizcano nació en Medellín, toda su fuerza política en Antioquia se la debe a Posada Sánchez, al gerente del proyecto de vivienda VIVA, Guillermo Palacio Vega, al representante Juan Felipe Lemos Uribe, a los diputados Rodrigo Mendoza Vega y Norman Correa, y a los concejales de la capital Jesús Aníbal Echeverry Jiménez y  Ramón Emilio Acevedo.

Posada Sánchez ni siquiera alcanzó a sospechar que cuando invitó a Lizcano a su reciente matrimonio este le estuviera preparando un “sanedrín” para “crucificarlo”.

Respetuosamente creemos que si Lizcano desea seguir vigente en Antioquia debe tener en cuenta dos consignas: respetar la lealtad y la palabra empeñada, porque hoy vemos un cambio de libreto que nos recuerda la distancia entre Santos y Uribe.

Mejor dicho: no hay peor enemigo que quien ha sido el mejor amigo.

¡OTRO DATO!:  Supimos que Mauricio Lizcano tendría preparada una demanda  contra Augusto Posada Sánchez por doble militancia.

Ese episodio nos recuerda precisamente la extensa pelea jurídica que tuvo Lina García Gañán (pupila de Posada Sánchez y aspirante al Concejo de Medellín) contra José Nicolás Duque Ossa, quien llegó al Concejo de Medellín por el Partido de la U, pero luego ostentó la curul hasta 2015 como si fuera del Centro Democrático y logró mantener su posición ideológica pese a la demanda por doble militancia en su contra.

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