Por Juan Carlos Hurtado Ochoa

Medellín. En política nada está escrito y por ello no hay fórmulas declaradas ganadoras para determinadas candidaturas. Sin embargo, el precandidato presidencial Andrés Felipe Arias está buscando que la popularidad de Uribe le sea endosada. Ello sin desmeritar que el joven posee una amplia hoja de vida que más de un veterano quisiera tener.

El hombre quiere replicar a Uribe hasta en el carácter frentero. Lo que no sabe es si la estrategia le funcione porque ya comenzó a cuestionar la seguridad de Medellín al señalar que esta ciudad no pasó del miedo a la esperanza, lo que es una clara provocación para su contendor Sergio Fajardo Valderrama.

Si Medellín no pasó del miedo a la esperanza, cabe preguntarse entonces dónde estaba su jefe Álvaro Uribe Vélez quien coordinaba y coordina todas las labores de seguridad de la ciudad tanto con Fajardo en su momento como con Alonso Salazar actualmente.

En los mentideros políticos se dice que tanto Uribe como Andrés Felipe Arias estarían molestos desde que Fajardo se les atravesó en el camino, cuando se pensaba que el ex mandatario estaría siendo la avanzada de ellos para continuar en el poder Ejecutivo.

Por ello en distintas ocasiones se mencionó la posibilidad de que Fajardo fuera Ministro de Educación, pero él no comió cuento y siguió con su proyecto político, y por lo que se puede observar va muy bien. Es más, entendidos en política dicen que Fajardo tiene más similitud de trabajo con Uribe que Arias, con la diferencia de que el ex alcalde tiene su propio estilo de hacer gestión.

PROPUESTAS DE ARIAS

Como las comparaciones son odiosas, mejor destaquemos algunos aspectos importantes de la plataforma política del precandidato:

Dice que la extinción de dominio debe ser más clara porque en ocasiones en los estrados judiciales se le hace “conejo” al tema, y señala que como Ministro de Agricultura vivió experiencias molestas cuando se reubicaron familias en terrenos de narcos y luego por problemas de procedimiento los predios volvieron a manos de personas de dudosa reputación.

Aunque dice que viene de abajo, no lo creemos, porque los múltiples estudios que realizó al interior y por fuera del país arrojan lo contrario, asegura que su capital político está en los pobres y que por ellos trabajaría en una gran reforma agraria.

También dice que seguirá con la seguridad democrática y que descarta como plan B una aspiración al Senado, aspecto que también ponemos en duda porque tiene el capital político para esa dignidad en caso de que Uribe vuelva y se lance.

Otros sectores señalan que si Arias llegase a la presidencia le estaría guardando el cupo a Uribe en el 2014. Amanecerá y veremos.

Por lo pronto Arias sigue fogoso por tierras antioqueñas y dando más la mano y abrazos cordiales que cuando era Ministro, eso es normal en campaña, y buscando ganarse la estimación de una región muy uribista.

Al menos Arias ha dicho que esperará si Uribe se lanza para saber si hacerse a un lado o no.

Es probable que el ex Ministro pueda cambiar la historia de la política y así acabar con el adagio de que en ella como en el fútbol nada está escrito.

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