UNA COSA ES FALSIFICAR FIRMAS Y OTRA QUE NO CUMPLAN REQUISITOS EN CASO DE ABELARDO DE LA ESPRIELLA
La oposición de Abelardo, aprovechó que un porcentaje alto de sus firmas no cumplen con requisitos, para decir que eran falsas.

No nos interesa defender la campaña de Abelardo de la Espriella. Él puede solo. Lo que sí nos pareció raro es que la oposición haya dicho que falsificó más de un 60% de las firmas recogidas, cuando existe gran diferencia entre no cumplir los requisitos que exige la Registraduría, a inventarse las firmas.
El proceso de las firmas funciona de la siguiente manera: el candidato o movimiento deben recoger un número establecido para su inscripción en una contienda electoral.
Lo que se sugiere siempre es recoger el doble o el triple, porque la Registraduría es muy rigurosa revisando los formularios y no basta solamente con firmar. Hay que plasmar otra serie de datos relevantes.
En la contienda regional de Antioquia, por ejemplo, el candidato a la alcaldía de Medellín, Rodolfo Correa, no alcanzó el número válido de firmas y le tocó aspirar por un partido que le dio el aval. No hizo trampa, simplemente en el filtro de la Registraduría muchas firmas no cumplieron con los requisitos, que es distinto, aunque haya superado las exigidas.
Es probable que, a Abelardo, y con toda razón, le estén cobrando la sobradez que tuvo cuando anunció que había recogido 5 millones de firmas y con eso ya tenía case para ganar. Y hasta le sacó el cuerpo a Uribe para la consulta del 8 de marzo.
Importante aclarar, que firmas, no equivalen a votos. Las firmas son un requisito nada más. La ventaja que tiene Abelardo, en caso de no tener las suficientes, es que cuenta con el aval de Salvación Nacional.
Finalmente reiterarnos que una cosa es no avalar las suficientes, y otra inventárselas, como quisieron insinuar con de la Espriella. La polarización da para todo.



