FICO GUTIÉRREZ LE ENSEÑÓ A URIBE A NO DAR TANTAS VUELTAS PARA TOMAR DECISIONES QUE SALEN CARAS EN POLÍTICA
En la segunda aspiración de Fico Gutiérrez a la alcaldía de Medellín, le ganó a Juan Carlos Vélez Uribe con estrategia, y pese a ello, el expresidente Uribe sigue cometiendo errores dilatando procesos.

El expresidente Álvaro Uribe Vélez es experto en “mamar gallo” para dar avales y decidir candidatos tanto para lo regional como lo nacional.
Esa “mamadera de gallo” le ha salido cara muchas veces. En Antioquia nunca ganó una elección de alcalde y gobernador por lo mismo.
Andrés Julián Rendón Cardona, lo hizo, porque Fico Gutiérrez le puso la mayoría de los votos, pues Uribe quería a Luis Fernando Suárez Vélez.
Desde el año anterior, Uribe Vélez debió escoger candidato presidencial del Centro Democrático y empezar a jugar campaña de una vez y hacer coalición cuando se requiriera. Pero no, echó a Miguel Uribe Londoño; bajó del bus a la senadora Paola Holguín tanto para Congreso como para presidencia; y le bajó el perfil a Andrés Guerra Hoyos, ofreciéndole cámara. No contento, metió a Paloma Valencia en una consulta donde hay aspirantes que no generan confianza (no son estrictamente de derecha), y terminó molestando a María Fernanda Cabal, quien “empacó maletas” y seguro llegará donde Abelardo de la Espriella.
Contrario a toda esa pelotera, que es feliz haciendo Uribe en Centro Democrático, el alcalde de Medellín, Federico Andrés Gutiérrez Zuluaga, fue más pragmático y sin dar vueltas, envió a su gente de Creemos con Abelardo De la Espriella.
Tomó una decisión fría, porque seguro sabe que Uribe tarde que temprano llegará también a ese proyecto, a menos que ocurra algo extraordinario en la consulta.
Porque también hay que decirlo: nadie contaba con la decisión de Gutiérrez y Alex Char, hasta hace unos días, porque todos hablaban del que diga Uribe. Nadie los tenía en sus cuentas y movieron el tablero hoy, no sabemos qué pase mañana, después de la consulta.
Recordemos que en Antioquia hay unas maquinarias políticas muy fuertes (no propiamente de derecha de conservadores y liberales) que aún no han fijado postura presidencial, y también podrían hacer la diferencia.



